Historia de la Moringa

 

 

 

La Moringa es un género de la familia de la Moringaceae que engloba 13 especies en total: Arborea Moringa, Borziana Moringa, Concanensis Moringa, Drouhardii Moringa Hildebrandtii Moringa, Longituba Moringa, Moringa oleifera, Ovalifolia Moringa, Moringa peregrina, Pygmaea Moringa, Rivae Moringa, Ruspoliana Moringa y Stenopetala Moringa.

 

Todas estas especies son árboles que crecen en climas tropicales y subtropicales. No obstante hay una especie más popular que actualmente se cultiva ampliamente por zonas que más tarde concretaremos. Se trata de la famosa Moringa Oleifera, un árbol con múltiples virtudes y aplicaciones para la salud.

 

 

La Moringa Oleifera:

 

Este árbol fue descrito por primera vez como una “milagrosa hierba medicinal” alrededor del 150 aC. También la misma Biblia, en el libro del Exodus 15:22-27, se refiere a la planta como “purificadora del agua del Mar Rojo”.

 

Su origen proviene del sur del Himalaya, entre el Noreste de Pakistán y el Norte de Bengala. Este árbol es uno de los más respetados de la historia de Asia, especialmente en la India. Por ello se ha llamado “el árbol milagroso” o “el árbol de la vida”.  Su traducción literal es “nunca muere”, ya que es un árbol perenne que se mantiene siempre verde.

 

Además, la Moringa se ha bautizado de formas diferentes en África, Asia, Oceanía, Europa, Norte América, LatinoAmérica y Caribe, contabilizándose hasta más de 300 nombres distintos según su ubicación. Consulta sus nombres organizados por continentes aquí.

 

 

Crecimiento y extensión de la Moringa Oleifera:

 

El árbol de Moringa se extiende hacia el este de la India hasta las partes más bajas de China, el sudeste de Asia y Filipinas. Desde la India también se propagó hacia el oeste de Egipto, el Cuerno de África,  el Mediterráneo y finalmente a las Indias Occidentales en América.

 

Condiciones Agroecológicas de la Moringa:

En el hábitat natural de la Moringa las fluctuaciones de temperatura pueden ser muy radicales, ya que pueden oscilar de  3 °C hasta entre 48 °C. La precipitación anual de la región oscila entre 750 y 2200 mm.

 

La Moringa es muy resistente a la sequía, por lo que crece en la India, Paquistán, Afganistán, Arabia Saudita y Africa del este, donde la precipitación puede ser de 300 mm.

 

La razón de que se cultive en zonas semi áridas, tropicales y subtropicales es que esta planta tiene un crecimiento mucho más próspero en suelos seco y arenosos, tolerando perfectamente los suelos pobres. Así pues, es un árbol resistente a las sequías que puede mantenerse vivo a pesar de sufrir un prolongado tiempo de falta de agua.  Además, en el subtrópico, tolera heladas ligeras.

 

La Moringa también crece bien en altura, que va desde el nivel del mar hasta los 1200m de altitud.  En Puerto Rico crece a poca altitud, tanto en suelos con drenaje excesivo como en suelos húmedos y bien drenados. En Kenya tolera suelos arcillosos, pero no encharcamientos demasiado prolongados.

 

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La Moringa en diferentes culturas y países:

 

La historia de la Moringa es la historia de muchas civilizaciones, que encontraron en este árbol múltiples aplicaciones.

 

En el Egipto antiguo, los habitantes usaban el aceite de Moringa para protegerse de los estragos que provocaba en la piel el clima desértico. Más tarde los griegos y romanos usaron la Moringa en forma de loción y perfume. En América Central se introdujo como planta ornamental para decorar los exteriores de las casas.

 

Posteriormente, a partir del s. XIX, la Moringa fue exportada hacia el Caribe, donde se popularizó el uso de su aceite extraído de la semilla, llegando hasta Europa. Fue en este nuevo continente donde la Moringa conquistó a todos los europeos, gracias tanto a sus propiedades como a su delicioso olor. Paralelamente, en Jamaica se introduce la Moringa como aceite con fines culinarios.

 

Además, en cada país su uso se ha ido especializando cada vez más. En Senegal, los médicos prescriben Moringa para personas que sufren debilidad o cansancio crónico. En Guatemala se crea una pasta con las hojas para tratar infecciones en la piel. En Puerto Rico es usual utilizar la Moringa en infusiones para curar infecciones en los ojos. Los creyentes en Nicaragua utilizan los pequeños brotes de Moringa para realizar rituales religiosos en templos con fines curativos.

 

La Moringa se utiliza de forma usual en muchas partes de la India, especialmente por sus nutrientes y propiedades calmantes, así como en muchos países cercanos, como Afganistán, Pakistán, Sri Lanka.

 

La Moringa también es un árbol muy apreciado en toda la zona de Asia occidental, la Península Arábica, África del Este y del Oeste y Madagascar. Su uso reiterado ha llegado hasta el sur de Florida, las Islas del Caribe y América del Sur.

En Filipinas y Tailandia también ha sido una planta ampliamente utilizada. En  Estados Unidos cada vez es una planta más conocida, gracias a sus propiedades antioxidantes y numerosos nutrientes.

 

 

Un árbol donde todo se aprovecha:

 

En la Ayurveda, el antiguo sistema de medicina tradicional originado en la India, se indica que la Moringa se utiliza como remedio para más de 300 enfermedades.

 

Y es que la Moringa es un árbol con infinitas posibilidades. Se pueden usar sus hojas, frutos, semillas y raíces.

 

Los frutos o vainas de su árbol pueden tomarse cocidos. Su sabor es similar al de las judías verdes o habas. Tienen un notable valor comercial en la India, que las exporta frescas o enlatadas. Las semillas se sacan de la vaina y se pueden comer crudas o tostarlas o bien se puede extraer el aceite mediante un sistema de prensado.
Las hojas pueden añadirse a cualquier plato al final de su preparación o bien moler o hervir. Las raíces se pueden machacar para hacer pastas con fines curativos o bien pueden utilizarse para realizar infusiones. El sabor es ligeramente picante, intermedio entre el berro y el rábano. Las flores también se aprovechan para añadirlas a ensaladas o  a platos templados/fríos.

 

 

El árbol de la Moringa: características

 

El árbol de la Moringa es alto, delgado y crece rápidamente, pudiendo alcanzar hasta 5 metros en tan sólo su primer año. Su altura máxima es de 12 metros.

 

Este árbol Perenne tiene  ramas colgantes quebradizas, corteza suberosa y hojas  de un suave color verde claro. Las hojas de la Moringa son  tripinnadas (con folletos bipinados en cada lado de la raquis) y suelen tener una extensión de entre 30cm a 60 cm de largo, con muchos folíolos pequeños de 1,3 a 2 cm de largo.

 

La Moringa florece a los 7 meses de su plantación, momento en que nacen sus olorosas flores blancas o color crema de hasta 2,5 cm de diámetro. Las flores de la Moringa están pobladas por pétalos blancos y estambres amarillos. En el norte de la India y otras regiones atemperadas la Moringa sólo florece una vez al año (entre abril y junio), pero en otros lugares  puede florecer hasta dos veces ( por ejemplo en el sur de la India o en otros lugares donde no hay cambios bruscos de temperaturas o precipitaciones usuales). Las flores son polinizadas por abejas y algunas aves.

 

La Moringa también produce unas vainas colgantes de color marrón oscuro y de forma triangular divididas longitudinalmente en 3 partes cuando se secan. Cada vaina contiene hasta 20 semillas incrustadas en la médula.

 

A pesar de ser el “árbol de la vida”, la Moringa es muy poco longeva, ya que sólo alcanza los 20 años de edad. Sin embargo, el tiempo que vive lo hace aportando un gran beneficio a su alrededor, ya que nutre y protege el suelo de factores externos como la desecación, las temperaturas extremas o la erosión.

 

 

El Cultivo de la Moringa actualmente:

 

Gracias al renovado interés en la salud holística y la medicina ayurvédica,  la Moringa sigue cruzando las costas y extendiéndose por Europa y Estados Unidos. Sin embargo, sigue siendo difícil de cultivar en climas fríos, por lo que no hay actualmente ninguna producción a gran escala en America del Norte, aunque podemos encontrar  cultivos grandes  en Florida.

 

Actualmente también pueden encontrarse esquejes de Moringa en varios mercados de agricultores. De hecho, muchas personas que viven en climas cálidos están intentando cultivar por sí mismos la Moringa, cosechando las hojas o semillas  y después recortando las ramas para estimular su crecimiento. Éstos también utilizan posteriormente las ramas y compost de la Moringa para reciclarlos en el suelo y así ayudar al crecimiento de otras plantas.

 

Actualmente la recolección de Moringa se está realizando de forma sostenible y respetuosa con el medio ambiente. De hecho, es el segundo árbol en el mundo, después de bambú, en tasa de crecimiento.

 

 

El Polvo de Moringa:

 

Actualmente, además del popular aceite de Moringa, proveniente de sus semillas, se comercializa el polvo de Moringa dentro de cápsulas.

 

Este polvo de color verde oscuro con un rico olor a nuez  se hace después de que las hojas se hayan secado y pulverizado. Después éste se analiza para detectar impurezas y luego se envasa en cápsulas. Es importante asegurarse de que el polvo de Moringa no ha sido diluido con rellenos baratos como tés o polvos de hierba, ya que esto reducirá su eficacia.  El polvo, además de tomarse en forma de cápsula, puede disolverse fácilmente en un vaso de agua o jugo. También se puede espolvorear sobre alimentos tales como carnes, guisos, sopas o ensaladas.

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