¿Plaguicidas en nuestra sangre?

 

“Si tus órganos están sanos, todas las riquezas de un rey no aumentarán tu felicidad”. Horacio

Como todos bien sabemos, la población mundial no cesa de aumentar año tras año. Este aumento, ha llevado consigo el crecimiento de la demanda de alimentos para cubrir dicho aumento poblacional, y como consecuencia a esto, se ha incrementado a nivel global la producción agrícola para satisfacer todas las necesidades.

Ante tal incremento de la producción agrícola, los avances e investigaciones realizadas en este campo, han llevado una serie de objetivos:

1. Aumentar la producción de alimentos procedentes de la agricultura mediante técnicas que eviten el mal uso del agua.

2. Aumento de la superficie dedicada a la agricultura.

3. Introducción de nuevas prácticas agrícolas para obtener más producción.

4. Uso de semillas resistentes a plagas y enfermedades y así evitar pérdidas de producción.

5. Reducir las pérdidas de producción mediante el uso de plaguicidas.

Como vemos, dichos objetivos, van buscando satisfacer las necesidades de la población actual, pero… ¿Se ha tenido en cuenta el impacto de estas prácticas agrícolas sobre el medio ambiente y sobre la salud de la población? La respuesta es clara, no. Excepto en sistemas agrícolas ecológicos, esto no se ha tenido en cuenta. Por lo que el uso de plaguicidas ha tenido graves consecuencias: contaminando suelos y acuíferos, e introduciendo estos contaminantes químicos en los alimentos y por tanto incorporándose a toda la población humana.

563367_590862144297483_1574077372_nDesde hace ya algunos años, las consecuencias del uso de plaguicidas en la agricultura comenzaron ya a verse. Desde que se descubrieron los primeros plaguicidas sintéticos, allá por los años 40-50, fue incrementándose la comercialización de estos, no sólo para el uso en agricultura, sino como protectores en otro tipo de sectores como la maderera, el ganado e incluso para la eliminación de plagas que trasmitían enfermedades como la malaria. La mayoría de estos plaguicidas de síntesis fueron prohibidos allá por los años 70, cuando se descubrieron residuos de estos, en la sangre de los seres humanos. A día de hoy son muchos los plaguicidas que ya han sido prohibidos, pero aún existen otros que siguen utilizándose con los mismos propósitos.

También en los años 70, no solo se encontraron en los humanos, también se descubrieron residuos en acuíferos, en los suelos y en la cadena alimentaria. Fue tal acumulación de estos residuos, que a día de hoy aún perduran en los ecosistemas y poblaciones del planeta, debido a su altísima resistencia a la degradación y su gran capacidad de acumularse en los animales y humanos (donde llega a través de los alimentos y aguas contaminadas). Todo esto está constatado en multitud de estudios científicos que confirman la presencia de restos de plaguicidas químicos en la sangre.

 

Problemas en la salud

Como ya señalé, hay diversos grupos de plaguicidas, de los cuales unos ya fueron prohibidos. Los efectos clínicos y síntomas de intoxicación, que depende del grupo de plaguicida al que pertenezca y la vía de entrada al organismo.

Las principales vías de entrada al organismo son la respiratoria (plaguicidas aplicados sobre los cultivos a modo nebulizadores, que pueden ser trasportados por el viento), vía cutánea (salpicando el plaguicida sobre la piel) y la vía digestiva (mediante la ingestión de alimentos con plaguicidas).

Síntomas de intoxicación aguda (aparecen en menos de 24 horas):

– Náuseas, vómitos, retortijones y diarrea.

– Hipotensión, cefalea, vértigos y visión borrosa.

– Ansiedad, sudoración, salivación y lagrimeo.

– Ataxia y convulsiones.

– Coma y muerte (rara vez).

Síntomas de intoxicación tardía (después de 24 horas):

– Síndrome Intermedio: aparecen entre 1-4 días después de la exposición. Debilidad muscular y parálisis nerviosa

– Neurotoxicidad retardada: aparecen a las 2 o 3 semanas después de la exposición. Calambres en las extremidades inferiores, debilidad, trastornos de la conducta y de la memoria, etc.

La OMS (Organización mundial de la Salud) calcula que alrededor de un millón de personas en el mundo, presentan algún tipo de efecto crónico por plaguicidas. En España, existen varios estudios, en donde se detecta que un porcentaje de alrededor del 15% de los trabajadores agrícolas sufría problemas crónicos que podrían relacionados con el manejo de plaguicidas.

Se puede concluir, que la principal vía de exposición de la población humana a los plaguicidas es la vía alimentaria. Por lo que, la mejor manera de evitar la ingesta de alimentos contaminados, es comer alimentos naturales, procedentes de sistemas agrícolas ecológicos, que tienen como objetivo, producir alimentos sanos sin dañar el medio ambiente mediante en NO uso de productos químicos.

 

Adaptando la Agricultura Saludable y Autosuficiente a la realidad de las personas.
Leandro Becerra.

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